Antonio Pérez Carmona

Parte del capítulo 21 del libro de Antonio Pérez Carmona sobre un popular linense “El Pavero”

Isidro granjero que no pavero:
Llegó el cierre de la Verja, noticia no por esperada menos desagradable y trascendente, 8 de junio de 1969, el cierre a cal y canto de la verja que separaba Gibraltar de nuestro país, y de forma permanente, la disputa de una madre “biológica” (España) y una “adoptiva” ( Inglaterra) por una hija (Gibraltar) se dirime con la “diplomacia” (en otros tiempos se hubieran oídos cañonazos) y la niña prefiere irse con la madre “rica”.

La noticia, por supuesto, es portada de todos los periódicos. El diario “ABC”, por ejemplo, titula en su edición de hoy: “España cierra su frontera con Gibraltar”. Y daba cumplida explicación de todo lo sucedido, subrayando bien que era “en respuesta a las recientes medidas británica sobre Gibraltar”.

Bueno, y además nos enteramos de que “centenares de personas residentes en Gibraltar –constata la edición de “ABC” en Sevilla– se trasladaron el día 7 al Campo de Gibraltar –principalmente Algeciras, La Línea y San Roque–, con el fin de visitar a sus familiares residentes en territorio español, a la vista del cierre de la frontera”.

La masiva pérdida de puestos de trabajo en la comarca en general y en La Línea en particular y la caída estrepitosa de la economía en el lado español se traduce rápidamente en un enorme éxodo. Nuestro pueblo pierde 30.000 habitantes. Miles de personas tienen que abandonar la ciudad para buscar el sustento de sus familias. Muchas de ellas son recolocadas en otros puntos del país como Cataluña y Madrid o fuera incluso de las fronteras españolas en una estrategia empleada por el Gobierno español, para maquillar el desastre y de paso acallar a las voces más críticas, pero el daño estaba ya hecho.

En la misma línea, el régimen empieza a propiciar la instalación de grandes industrias en la zona, cambiándola posiblemente para siempre. El objetivo es crear puestos de trabajo. Al mismo tiempo, abren sus puertas varios centros de formación.

Como no podía ser de otra manera, la Granja sufre el zarpazo, pero los planes de prevención y contingencia puestos en marcha desde hace dos años sirven de muros de contención al tsunami.

Cada día tiene más sentido la decisión de Isidro de postergar su retirada, ahora no es el momento y ya tiene en mente la puesta en marcha de planes de acción, para que el negocio no se vea afectado.